miércoles, 19 de noviembre de 2014

Resumen de "En el campo del sistema" de Desinano, Norma

En el campo del sistema
Desinano, Norma (1996)

Para comenzar a hablar sobre el sistema de escritura, partiré del supuesto de que todos los maestros que leen éste trabajo tienen como alumnos a niños que aunque sea de una manera imperfecta y aún inestable, han asumido que el sistema funciona sobre la base de un principio fundamental: el alfabético. Esto cierra provisoriamente las puertas respecto de todas las etapas previas a través de las cuales el niño llegó a la conclusión de la existencia de ese principio pero al mismo tiempo las abre a una problemática riquísima, que siempre se nos aparece como ley a respetar y nunca como objeto a explorar.  
A título de recomendación me gustaría agregar que nuestro aprendizaje del sistema cualquiera sea el nivel alcanzado se olvida inmediatamente al convertirlo en un instrumento funcional. Dejamos de pensar en él como objeto de conocimiento y no reflexionamos jamás en las particularidades, requisitos, contradicciones que presenta este sistema y rara vez vemos en él lo que el niño ve. Por eso, la primera parte de este capítulo nos va a llevar a explorar las características del sistema. El sistema de escritura del español comparte las grafías llamadas letras con otras muchas lenguas, pero tiene particularidades específicas. Técnicamente las grafías se llaman grafemas, por oposición a fonemas, como denominamos a los sonidos de la lengua oral. Cada grafema es una marca que identifica un fonema, en este sentido se dice que el sistema es alfabético y se puede sostener el principio fundamental que lo sustenta: la correspondencia fonema-grafema. Sin embargo existen grafemas que no tienen correspondencia fonemática (h, u en queso); grafemas que identifican a distintos fonemas (y en yeso y en rey); grafemas diferentes que identifican al mismo fonema (g y j en ágil y ají); grafemas dobles que identifican un sólo fonema (ll;rr; ch) y un grafema que se corresponde con dos fonemas sucesivos (x)
La correspondencia fonemática es entonces el ppio. básico del sistema, pero tiene condicionamientos importantes en la medida en que tanto los grafemas mudos, como los casos de poligrafías y polifonías, los dígrafos y el dífono, son en sí contradictorios respecto de ese ppio. fundamental. Por otro lado, debe tenerse presente que no siempre los sistemas alfabéticos consignaron todos los fonemas, por ejemplo, la incorporación de las vocales es un logro de los griegos clásicos. En otro  sentido, hay que tener en cuenta que gran parte de los requisitos del sistema que usamos son el resultado de modificaciones culturales y procesos históricos, lo que permite comprender el punto de vista del niño como inadecuado desde nuestra convencionalidad pero nunca como irracional. Lo mismo ocurre con la direccionalidad de la escritura y el uso de mayúsculas y minúsculas. Lo expuesto tiene relación con el ppio. básico del sistema. Sin embargo, lo ortográfico se relaciona directamente con una serie de convenciones que tienen que ver en algunos casos con la etimología de las palabras, con su origen histórico y en otros casos con sus usos. Justamente las dificultades que tienen los niños y adultos se relacionan con lo ortográfico.
El sistema de escritura ha ido incorporando como toda tecnología, distintos tipos de elementos auxiliares, que han perfeccionado los textos escritos, y han facilitado sobre todo el acto de lectura. Las primeras escrituras eran líneas continuas de grafemas sin separación de ningún tipo y sin marcas auxiliares, y estas características se mantuvieron prácticamente así hasta la invención de la imprenta. En este momento nuestro sistema tiene incorporados los signos de puntuación, los de entonación, los llamados auxiliares (aunque éste término los involucre a todos), la tilde para señalar la acentuación y los blancos que en un texto marcan los límites de las palabras. Todos estos elementos se rigen con reglas absolutamente convencionales.
 ¿Por qué una misma escritura es a veces una palabra y otras veces dos palabras?
 La única respuesta posible es “porque se usa así”, técnicamente es convencional dentro del uso escrito actual de nuestra lengua. Esto nos lleva a pensar en la entidad palabra, que la escritura aísla pero cuyos límites en la oralidad son totalmente oscuros. Esto es una de las primeras dificultades que los niños afrontan. Los niños han manejado desde que aprendieron a hablar una forma de segmentación que es la oralidad y para escribir tienen que modificarla de acuerdo con otras leyes, que por otra parte, también son convencionales. Unión y separación de palabras en los textos son dos fenómenos interrelacionados (“cefueron a la casa”; “en pesaron a tua ella pagaron”)
A lo largo del libro se ha venido sosteniendo que la función básica del texto es la de COMUNICAR. Por lo tanto el primer requisito para que así sea es ser inteligible. Así es como las últimas frases lo son, porque mínimamente respetan el principio de alfabeticidad del sistema, aunque no sepan ni respeten las convenciones ortográficas.
Cuando los niños comienzan a escribir alfabéticamente, en el nivel de la palabra suelen aparecer dos tipos de transgresiones claves: la omisión de algún/os grafemas y la trasposición de algún/os grafemas. La primera es más frecuente. En cuanto a esto, es importante que los maestros examinen con los niños las palabras que se hayan escrito incorrectamente (Ej: decir que “falta algo”; escribiéndola convencionalmente para que la compare, etc.)
Es importante que el maestro tenga presente que en el campo del sistema de escritura se puede y se debe apuntar a la totalidad en el largo plazo, pero es imposible darle importancia a todo al mismo tiempo. El orden en este caso debe partir de las condiciones impuestas por el objeto de estudio. Este último plantea un principio básico que asegura su inteligibilidad, por lo tanto allí hay que apuntar en primer término.
Ante uniones y separaciones incorrectas, el maestro puede hacer observar al niño textos impresos. Ej: de intervención “miremos las líneas escritas ¿está todo lleno de letras? ¿Para qué son esos espacios?” etc.
Todos estos errores son lógicos dentro de un proceso de aprendizaje. Una actitud inteligente del maestro pasará por mantener un seguimiento de los tipos de errores que los niños están cometiendo para producir estrategias didácticas y ver cómo el niño actúa frente a ellas, si modifica su trabajo, si advierte el tipo de error que ha cometido, si consulta para autocorregirse y tantas otras actitudes que vayan mostrando una toma de conciencia de la dificultad, lo que se une en todos los casos con una disminución regular de los errores. En cuanto a las marcas auxiliares, pueden realizarse breves discusiones acerca de textos escritos: “¿Por qué el autor habrá puesto un punto aquí? ¿Qué está separando?”. Aquí también el aprendizaje será progresivo, siendo importante que explore todas las marcas y sus usos, pero en primera instancia lograr que incorpore el punto y la mayúscula.







Resumen de "El club de los que leen y escriben" de Frank Smith

El club de los que leen y escriben
Frank Smith (1995)

La iniciación de un niño en la lectura y escritura nunca es exclusivamente una cuestión de educación formal. Con todo lo sistemática que haya sido la enseñanza o lo homogéneo que sea el material, los niños inevitablemente difieren en cuanto saben y en qué pueden demostrar.  Es lógico: sus experiencias extraescolares han sido diferentes.  Esa observación plantea preguntas tales como: ¿qué es lo que los chicos aprenden de esas experiencias más generales en las cuales no interviene la educación formal? ¿Cuál es la naturaleza de esas experiencias? ¿Por qué es tan efectiva la experiencia informal en el aprendizaje infantil?
No hay pruebas de que ningún chico haya aprendido alguna vez a leer simplemente porque se lo someta a un programa sistemático de enseñanza de la lectura. Por otro lado, son cada vez mayores las evidencias de que, aun antes de ir a la escuela, gran parte de los niños saben muchas cosas sobre la lectura y la escritura y tienen sutiles y decisivas hipótesis sobre la naturaleza misma de la alfabetización.
Mi argumentación es que los niños sólo aprenden a leer y escribir eficazmente si son admitidos en una comunidad de usuarios de la lengua escrita a la que daré el nombre de “el club de los alfabetizados”, al cual ingresan sin antes poder leer o escribir una palabra por su cuenta. Ese club debe ser similar a la comunidad de usuarios del lenguaje hablado.

El club de la lengua hablada:
Los niños se integran a un club de hablantes mediante un único acto de aceptación recíproca. Los pequeños se suman al club de hablantes a los cuales dan por sentado se van a parecer; esos son sus semejantes. Los miembros experimentados, a la vez, aceptan al niño como uno de ellos. El club funciona en forma bastante parecida a un club de intereses. Los integrantes participan de los intereses que comparte el grupo y tienden al mutuo bienestar. Realizan todo tipo de actos sociales. Ayudan a  intervenir a los miembros nuevos pero sin forzar su participación ni segregarlos por carecer de la comprensión o la experiencia de los miembros más veteranos.

Los beneficios de pertenecer: (ventajas para los niños pequeños)

1.       Ellos ven para qué sirve el lenguaje. Los niños no aprenden la lengua como un sistema abstracto que luego aplican a diversos usos: aprenden simultáneamente la lengua y sus usos. Estos últimos son complejos y múltiples, sin embargo ninguno es evidente por sí mismo, todos deben ser demostrados a quienes todavía no lo conocen.
2.       Son admitidos como socios menores. Nadie espera que los recién llegados hablen o comprendan como socios plenos, aunque nadie duda que a su debido tiempo alcanzarán la competencia. No hay discriminación, no se los rotula. Los errores son esperables y no se los sanciona como conducta indeseable.
3.       Se les ayuda a convertirse en expertos. No hay enseñanza formal ni horario especial para aprender.
4.       Los infantes rápidamente son admitidos en una amplia gama de actividades del club, en la medida en que éstas les son útiles y tienen sentido para ellos. No se les pide que participen en las que no comprenden y no intervienen en actividades sin una finalidad visible. Se les revela todo lo que el lenguaje puede hacer por los demás miembros, esperando que ellos querrán hacer uso del lenguaje de las mismas formas.
5.       Los infantes aprenden a un ritmo fenomenal. Su vocabulario crece a un promedio de veinte palabras diarias y la gramática que les permite comprender y ser comprendidos rápidamente accede a un grado de complejidad tal que confunde las descripciones lingüísticas. Aprenden: reglas de cohesión, de registro, idiomas, entonación, la gramática de los gestos.
6.       Aprenden también que la lengua que hablamos nos identifica como miembros de un grupo determinado. Nuestra lengua propia y particular es un emblema de todos nuestros vínculos culturales. Tratar de modificar la lengua de una persona es rechazar la esencia misma de esa persona.
7.       Los bebés ingresan por supuesto en nuestros clubes. El lenguaje hablado está a mucha distancia de todo lo demás que aprenden en esos primeros y nutridos años de vida. Aprenden la cultura.
8.       Ninguno de los aprendizajes se detiene con la infancia. Continúa durante la vida adulta y por lo general no somos conscientes de esto. En la vida adulta las personas siguen afiliándose a clubes. Pero nuestras adhesiones más duraderas, son por lo general aquellas que vienen desde la infancia. Las afiliaciones primeras, aquellas que se producen tempranamente, tienen ciertas ventajas.
9.       Todo aprendizaje se produce sin riesgos. No hay evaluaciones periódicas ni exámenes finales. Por lo general, se puede contar con ayuda. Frente a los que saben menos hay comprensión y colaboración.

Aprendiendo a través de la asociación
En el aprendizaje que se realiza a través de asociaciones tales como el club de los hablantes, hay siete aspectos o características destacables. El aprendizaje es siempre 1) significativo 2) útil 3) continuo y sin esfuerzo 4) incidental 5) cooperativo 6) vicario y 7) libre de riesgos.
1.       Es significativo porque se relaciona siempre con lo que el aprendiente está haciendo, tratando de hacer o tratando de entender. Sin la necesidad de que esa pertinencia sea señalada. Cualquier cosa que no sea significativa, es de hecho, ignorada. Los niños, igual que los adultos sensibles, dedican su atención no a lo que ya saben o a lo que no comprenden sino a lo que comprenden pero todavía no saben.
2.       Los niños aprenden los usos del lenguaje a la vez que aprenden la lengua. Aprenden la lengua mediante sus usos. No aprenden el lenguaje por sus empleos potenciales, sino por lo que quieren hacer aquí y ahora. En el club de los hablantes, la lengua siempre se usa con algún propósito.
3.       En el club, aprender no es nunca una tarea esporádica o discontinua. Por el contrario, es continuo y poco esforzado. Ni los aprendientes ni los “maestros” son conscientes de los roles que están desempeñando. El aprendizaje que se realiza con esfuerzo es un aprendizaje que está de alguna forma mal organizado, o que ni siquiera llega a producirse.
4.       Gran parte del lenguaje hablado es aprendido por los niños en forma incidental y no intencional. El aprendizaje referido a la lengua no es el objetivo principal sino el subproducto de alguna otra actividad.
5.       Los niños reclutan adultos o miembros más experimentados como colaboradores involuntarios. Si no pueden decir algo o no pueden entender algo hacen una aproximación, se las arreglan lo mejor que pueden y probablemente las más delas veces alguien los ayuda a salir del paso. El chico emplea como fuentes a tales practicantes experimentados y ninguna de las partes reconoce la productividad y el valor de ese logro común.
6.       Los niños hacen algo más que usar a los miembros del club como fuentes. Aprenden de lo que los demás hacen. Su aprendizaje es vicario. Aprenden siempre y cuando se trate de personas que el niño ve como semejantes.
7.       Los niños son capaces de lograr cosas en virtud de que se los acepta como miembros del club.

El ingreso al club de los alfabetizados:
Recientes investigaciones sobre culturas diferentes han demostrado que gran parte de los niños saben mucho acerca de lo que es leer y escribir antes de ingresar a la escuela. Conocen muchos usos de la lengua escrita. Saben lo que las personas hacen con la lengua escrita. También tienen alguna idea de cómo funciona, que está formada por letras puestas en líneas, que hay diversos tipos de caracteres, regularidades ortográficas. También sobre por qué se lee. ¿Cómo aprenden los niños todo esto? Ellos aprenden por participar en actividades letradas con personas que saben cómo y por qué hacen esas cosas. Entran en el mundo de los alfabetizados. La gente escribe y lee con ellos. La pertenencia al club de los alfabetizados ofrece al niño idénticas ventajas que la pertenencia al club de los hablantes o a otras asociaciones. ¿Por qué el chico ingresa a un club de esas características aún antes de saber escribir y leer por sí mismo? Lo hace porque puede identificarse con personas que se benefician con actividades alfabetizadas. La pertenencia, nuevamente, ofrece ventajas especiales. Los niños pueden tomar como colaboradores involuntarios a individuos que no están físicamente presentes y que incluso pueden estar muertos. Pueden aprender de la cultura alfabética de autores que leen. Los escritores con sus palabras nos enseñan a escribir lo que nosotros quisiéramos escribir.
La experiencia que pueden hacer los niños, aún los más pequeños, en el club de los alfabetizados, tiene las mismas siete características que el club de la lengua hablada. Los miembros nuevos son asimilados en un mundo en el que la lengua escrita es 1) significativa: se presta atención a los signos y a los carteles y libros porque tienen sentido. Las actividades, además, son 2) útiles: toda la escritura y la lectura se hace con una finalidad. El aprendizaje es 3) permanente y sin esfuerzo: cada encuentro con la letra impresa es una oportunidad para añadir algo al propio repertorio de conocimientos útiles. Gran parte del aprendizaje también es 4) incidental: prácticamente todos los chicos del mundo aprenden a reconocer la palabra mc’ donald’s, no por la mera finalidad de reconocer la palabra sino como subproducto de su intento de conseguir una hamburguesa. Es casi invariablemente 5) cooperativo, en la medida en que otras personas, que estén al lado de uno o dentro de la página, nos ayuden a comprender lo que queremos entender o a expresar lo que queremos expresar. Es con frecuencia 6) vicario: el autor escribe algo y el lector aprende. Estas oportunidades son 7) libres de riesgo. Un niño que trata de leer o escribir algo, es ayudado y alentado y nadie le pone notas ni le da un programa de ejercitaciones.
Maestros y escuelas:
El papel de los maestros en todo esto está muy claro: deben facilitar y promover la admisión de los niños en el club de los alfabetizados. Los chicos que vienen a la escuela siendo ya miembros del club, tienen que encontrar multiplicadas en la escuela sus oportunidades de participar en actividades del club de los alfabetizados. Para los niños que no han sido miembros, el aula debe ser un lugar lleno de actividades de lectura y escritura útiles y significativas, en el que sea posible una participación sin evaluación. Ningún niño debe ser excluido. Eso no significa que el maestro deba ser el único colaborador. Muchas personas pueden ayudar a los niños a leer y escribir por sí mismos. Otros niños de la clase, niños de otras aulas, otros adultos, visitantes e invitados. El papel del maestro es garantizar que el club exista y que todos y cada uno de los niños formen parte de él.
Las limitaciones de los programas:
La mayoría de las escuelas poseen maestros que no pueden imaginarse el aula sin evaluación, aun cuando los exámenes nunca hayan enseñado nada a un niño (salvo quizás, que no es miembro del club). No pueden imaginar un aula sin ejercitaciones y trabajos programados. Esos programas rara vez establecen actividades de lectura y escritura significativas para los niños. La lengua de estas ejercitaciones carece de finalidad: es fragmentada, descontextualizada y trivial. Los autores y promotores de estos programas parten del supuesto de que la alfabetización debe ser enseñada a los niños a razón de una determinada habilidad por vez y que el chico que domine todos los ejercicios de un nivel preestablecido, se convertirá en lector y escritor. Esto es la antítesis del club.
Ninguna de las ejercitaciones, actividades, y pruebas de una enseñanza pragmática formal muestran que la lengua es 1) significativa ni 2) útil. Su único propósito es la propia enseñanza. La única razón evidente para que un chico haga las tareas asignadas, es terminarlas, poder ser evaluado o porque el maestro lo dice. No es 3) permanente y sin esfuerzo: es discontinuo, trabajoso y con frecuencia penoso. Nunca es 4) incidental: uno aprende lo que debe aprender porque es una tarea encomendada. El aprendizaje, además es rara vez 5) cooperativo: por lo general se da por sentado que cada niño trabajará para sí mismo y la cooperación es mirada como una dilapidación de esfuerzos, cuando no como un fraude. El aprendizaje programático no puede ser 6) vicario: los niños que están tratando de avanzar en un ejercicio o actividad rara vez ven a una persona más capacitada haciendo lo que se supone que ellos están aprendiendo, o por lo menos no de una manera significativa. En cuanto a la 7) falta de riesgos, la enseñanza sistemática es justamente lo contrario. En cada paso que se da, la preocupación es que “salga bien” para sacar una buena nota.
¿Por qué entonces tenemos tantos programas en las escuelas? Hay varias razones. La primera es que las escuelas son instituciones extrañas; uno podría pensar que están organizadas para impedir la formación de clubes. Se amurallan y aíslan del mundo exterior. Los niños son segregados por habilidades y destrezas. Los pasillos, que en cualquier otra parte se supone que facilitan la comunicación, deben estar vacíos excepto a determinadas horas. Una segunda razón es la inercia. La enseñanza sistematizada existe desde hace ya tanto tiempo que muchas personas no pueden imaginarse una educación sin ella. Cuando se encuentra a un programa deficiente, la solución es pasar siempre a más y mejores programas. Las escuelas de formación de docentes entrenan a los nuevos maestros para depender de programas. Una tercera razón es un soberano error de investigación y de práctica; la noción de que si uno analiza en detalle todo lo que un experto puede hacer y enseña esas cosas una por vez a un principiante, el principiante se convertirá en experto. Pasando por alto por qué y cómo los expertos adquieren todas esas posibilidades. La última y más poderosa razón es el control, una cuestión de poder y confianza. Los maestros necesitan programas si no confían en que los chicos van a aprender. Y las personas ajenas al aula insisten en los programas si sienten que deben controlar lo que los maestros hacen. La cuestión no es en última instancia pedagógica, es absolutamente política.

La responsabilidad del maestro
La responsabilidad básica de cualquier maestro interesado en la alfabetización es garantizar que los clubes existan y que ningún alumno sea excluido de ellos. Esto significa grandes cantidades de actividades de lectura y escritura significativas. Cualquier cosa que el chico no esté interesado en hacer debe ser modificada o evitada. Obligar a un niño a realizar una actividad penosa o aburrida sólo le enseñará que la actividad es penosa o aburrida. Por otro lado, la corrección sólo vale la pena cuando ellos la piden, cosa que sólo harán si se sienten miembros del club. Los maestros deben tratar de eliminar los programas en la medida en que puedan. Algo que todos los docentes pueden hacer de inmediato para protegerse y proteger a los alumnos de los excesos programáticos es reconocer la diferencia entre la “instrucción” alfabética y las actividades de lectura y escritura significativas, y ser honestos con los alumnos respecto de esas diferencias. El peligro reside en que padres y alumnos rápidamente se acostumbran a la idea de que pruebas y ejercicios son importantes.

No hace falta un sistema educativo ideal para que los chicos puedan ingresar al club de los alfabetizados. Sin duda podría hacerse más desde el plano educativo y político para reconocer la importancia del club y la futilidad de la enseñanza programática. 

Resumen de "La lengua escrita en el Nivel Inicial" de Caracciolo; Fernández; Lurbe & Ramírez



La lengua escrita en el Nivel Inicial

Caracciolo; Fernández; Lurbe & Ramírez




Antiguamente los conocimientos y las vivencias de la humanidad se transmitían y perpetuaban por medio de la transmisión oral. Con el correr del tiempo se buscó una manera más efectiva para evitar que el paso del tiempo afectara la veracidad de los hechos. La utilización de la escritura y la lectura fue encontrando muchas otras funciones no menos importantes que aquella. Actualmente, nos encontramos en una sociedad tecnificada donde es muy difícil subsistir sin ser alfabeto.

En el Jardín, no se tratará de utilizar algún método para enseñar a leer y escribir, como tampoco los niños estarán alejados de todo contacto con la lengua escrita. Su propósito será propiciar múltiples ocasiones de interacción con la misma.


¿Por qué lectura y escritura en el Nivel Inicial?

La palabra escrita forma parte de nuestro medio. Los niños desde pequeños están en contacto con ella vinculándose de diversas maneras; así van construyendo sus propias interpretaciones sobre la lectura y la escritura. Por ello, tenemos que hacer claras y a la vez presentes las funciones de la lengua escrita en la sociedad.
La intención de la escuela es brindar a los niños distintas situaciones en las cuales aparezcan las prácticas sociales de la lectura y escritura, permitiéndoles así ampliar sus posibilidades de comunicación y comprensión. Los niños van descubriendo la función comunicativa de la lengua escrita en forma cotidiana, por ejemplo al ver a algún familiar leyendo el diario, entre otras cosas. De este modo, quizás sin darse cuenta, el adulto le estará demostrando y transmitiendo al niño las funciones mencionadas.

Hay niños que crecen en un ambiente alfabetizado y otros que no. Es evidente que los pequeños ingresan al Nivel Inicial con diferentes saberes, no siempre reciben cotidianamente como información aquello que la escuela generalmente da por sabido y se olvida de transmitir “para qué sirve la lengua escrita”.

Es importante que el jardín cumpla con su función democratizadora y les ofrezca variadas situaciones de lectura y escritura a todos los alumnos considerando que no todos han tenido el mismo tipo de acercamiento a estas prácticas sociales.



¿Cuáles son las etapas por las que atraviesa el niño?

Paulatinamente, el niño se va apropiando del sistema de escritura convencional. Las escrituras de los niños evolucionan de la siguiente manera:



Trazado: los niños realizan tres tipos de grafías



1. grafías primitivas (espirales, garabatos, palotes)

2. pseudoletras (imitaciones deformadas de las letras convencionales)

3. letras convencionales

En cuanto al tipo de letra, los niños conocen mejor la imprenta mayúscula, ya que generalmente, ésta tiene formas más claramente diferenciadas y su trazado es más fácil. Sin embargo, ellos están expuestos a textos con diferentes grafías y, cuando comprendan los fundamentos básicos del sistema de escritura, podrán trabajar con cualquiera de ellas sin dificultades.



Las etapas fundamentales en la adquisición de los sistemas de escritura según Emilia Ferreiro son:

1. Diferenciación dibujo-escritura: el niño va estableciendo las diferencias entre las formas de representación icónicas y no icónicas.

2. Diferenciaciones intra e intrafigurales:

Intra: en este período, el niño intenta establecer condiciones para interpretar un texto, es decir, comienza a fijarse en la cantidad de grafías que debe reunir una palabra para ser leída y su variación dentro de la palabra. Surgen así las hipótesis de variedad y cantidad

Inter: los niños se plantean cómo hacer para diferenciar las escrituras de las distintas palabras.

a. variar las letras o su posición en la palabra

b. variar la cantidad de grafías entre una y otra

3. Etapa fonética:

Comienzan a realizar correspondencias entre la escritura y la emisión oral de la palabra. Primero aparece la hipótesis silábica (una letra por cada sílaba) pero ésta entra en contradicción con la hipótesis de cantidad de la etapa anterior. Al enfrentarse ambas, es probable que aparezcan letras comodines, pero finalmente se afirma la hipótesis silábica. El niño comprende lo que él escribe pero los demás no pueden.

Aparecen entonces las escrituras silábico alfabéticas, en las que los niños combinan dentro de una misma palabra las hipótesis alfabética y silábica. Finalmente los niños alcanzan la escritura alfabética.



¿Cómo es la relación entre texto y dibujo?

Etapas según E. Ferreiro:

1. El niño trata de encontrar sentido centrándose en la imagen, sin tomar en cuenta las propiedades del texto

2. Toma en cuenta las propiedades cuantitativas del texto, es decir que supone lo que dice de acuerdo con la longitud de lo escrito y a las separaciones entre las palabras

3. Comienza a darse cuenta de las letras que tiene la palabra; algunos comienzan a descifrar hasta encontrar sentido a la palabra, otros tratan de encontrar sentido sin recurrir al descifrado



¿Qué importancia posee el nombre propio?

El nombre propio resulta la palabra más vista por los niños y que despierta mayor interés. Desde que nace, escucha su nombre y luego descubre que su nombre escrito aparece en distintos objetos, bajo diferentes finalidades. Entonces, se apropia del mismo y de cada una de las letras que lo integran. Ante las ventajas que vienen de la mano con él, es útil, necesario e interesante tomarlo como punto de partida para poner en contacto al niño con la lengua escrita.

Escribir su nombre les da seguridad,porque es siempre igual. Le dan utilidad, por ejemplo, al escribirlo en sus trabajos. Ésta es una de las maneras en la que los niños comienzan a descubrir la función comunicativa de la lengua escrita.

Emilia F. señala que el nombre es fuente de información (conocer la escritura puede ayudar al niño a comprender una de las características esenciales de la escritura “la estabilidad de la atribución” es decir, que una palabra determinada se va a escribir siempre de la misma manera, además le brinda la posibilidad de reorganizar y coordinar sus propias hipótesis al generalizar la información a otras escrituras, como así también le proporciona un repertorio de letras convencionales, etc.) y conflicto.



Resumen de "Leer y escribir en un mundo cambiante" de Emilia Ferreiro

Leer y escribir en un mundo cambiante
Emilia Ferreiro

Hubo una época donde leer y escribir eran actividades profesionales. Quienes se destinaban a ellas aprendían un oficio y a este oficio dedicaban el resto de sus días. En todas las sociedades donde se inventaron algunos de los 4 o 5 sistemas primigenios, hubo escribas- grupo de profesionales especializados en grabar en arcilla, piedra, papiros, etc. Esos signos tan misteriosos ligados al ejercicio mismo del poder- de hecho las funciones estaban separadas: quienes controlaban el discurso que podía ser escrito no eran quienes escribían y muchas veces tampoco practicaban la lectura.
En esa época, no había fracaso escolar. Quienes debían dedicarse a este oficio eran sometidos a un riguroso entrenamiento (seguramente algunos fracasaban pero no existía la noción de fracaso escolar). No basta con que haya escuelas para que esa noción se constituya. Todos los problemas de la alfabetización comenzaron cuando se decidió que escribir no era una profesión sino una obligación y que leer no era una marca de sabiduría sino de ciudadanía. Por supuesto que muchas cosas pasaron entre una época y otra. Los verbos leer y escribir habían dejado de tener una definición inmutable: no designaban (y tampoco designan hoy en día) actividades homogéneas. Leer y escribir son construcciones sociales. Cada época y cada circunstancia histórica da nuevos sentidos a esos verbos. Sin embargo, la democratización de la lectura y la escritura se vio acompañada de una incapacidad radical para hacerla efectiva: creamos una esc. Pública obligatoria para dar acceso a los innegables bienes del saber contenido en las bibliotecas, para formar al ciudadano consciente de sus derechos y obligaciones, pero la escuela no ha acabado de apartarse de una antigua tradición: sigue tratando de enseñar una técnica. Desde sus orígenes, la enseñanza de estos saberes se planteó como la adquisición de una técnica: del trazado y la oralización. Sólo después de haber dominado lo mencionado surgirían “como por arte de magia” la lectura expresiva y la escritura eficaz. Surge entonces la noción de fracaso escolar, concebida como fracaso del aprendizaje y no de la enseñanza, por lo tanto, fracaso del alumno. Una década después (’70) la responsabilidad fue desplazada hacia el entorno familiar. Habría así, un déficit cultural.

Todas las encuestas coinciden en un hecho muy simple: si un niño ha estado en contacto con lectores antes de entrar a la escuela, aprenderá más fácilmente a escribir y leer que aquellos niños que no han tenido contacto con lectores. ¿En qué consiste ese saber preescolar? Básicamente en una primera inmersión en la cultura letrada: haber escuchado leer en voz alta, haber visto escribir, haber tenido la oportunidad de producir marcas intencionales, haber participado en actos sociales donde leer y escribir tiene sentido, haber podido plantear preguntas y obtener algún tipo de respuesta.
La relación entre las marcas gráficas y el lenguaje es una relación mágica que pone en juego una tríada: un intérprete, un niño y un conjunto de marcas. Parte de la magia consiste en que en el mismo texto, o sea, las mismas palabras en el mismo orden, vuelven a representarse una y otra vez, delante de las mismas marcas. La escritura fija la lengua. Hay niños que ingresan a la lengua escrita a través de la magia, y niños que entran a la lengua escrita a través de un entrenamiento consistente en habilidades básicas. En general, los primeros se convierten en lectores, los otros en iletrados o analfabetos funcionales.
No podemos reducir al niño a un par de ojos que ven, un par de oídos que escuchan, un aparato fonatorio que emite sonidos, y una mano que aprieta con torpeza un lápiz sobre una hoja de papel. Detrás (o más allá) de los ojos, los oídos, el aparato fonatorio y la mano, hay un sujeto que piensa y trata de incorporar sus saberes a este maravilloso medio de representar y recrear la lengua que es la escritura, todas las escrituras. 

La alfabetización no es un lujo ni una obligación: es un derecho
Un derecho de niños y niñas que serán hombres y mujeres libres, ciudadanos y ciudadanas de un mundo donde las diferencias lingüísticas y culturales sean consideradas como una riqueza y no como un defecto. Las distintas lenguas y los distintos sistemas de escritura, son parte de nuestro patrimonio cultural. La diversidad cultural es tan importante como la bio-diversidad: si la destruimos, no seremos capaces de recrearla.
Entre el “pasado imperfecto” y el “futuro simple” está el gérmen de un “presente continuo” que puede gestar un futuro complejo: nuevas maneras de dar sentido (democrático y pleno) a los verbos “leer” y “escribir”. Que así sea aunque la conjugación no lo permita.




Resumen de "Enseñar a entender lo que se lee- La alfabetización en la familia y la escuela" de Berta Braslavsy

Enseñar a entender lo que se lee- La alfabetización en la familia y la escuela
                                                                                                            Berta Braslavsy

CÁP. II LA ALFABETIZACIÓN Y SUS ALCANCES:
Para comprender cómo evolucionó la alfabetización conviene aclarar lo que se entiende por este término, que por primera vez se formuló a fines del siglo XIX (1800) y que en el presente suele ser ambiguamente usado en metáforas tales como “alfabetización científica o tecnológica”; “alfabetización musical”, etc. Trataremos de recuperarlo en su relación con la escritura, los actos de leer y escribir y la comprensión de la lengua escrita. Al referirnos al concepto original de alfabetización tropezamos con la primera dificultad que los mismos expertos encontraban para su definición. Tal vez por eso conviene aceptar la idea empíricamente formada sobre alfabetización según la experiencia del siglo XX, que se expresaría en términos de “una práctica elemental de la lectura y la escritura adquirida por las grandes mayorías”.

Cómo evolucionó la alfabetización:
Si se adopta el concepto de alfabetización asociado a la expansión social de la lengua escrita, se pueden señalar algunos momentos significativos de su evolución. Algunos historiadores sugieren que, aunque todavía era dominante la oralidad, Grecia fue la primera sociedad letrada del mundo como consecuencia del perfeccionamiento del alfabeto, el desarrollo de la democracia y la educación. En Roma al igual que en Grecia, se promovía la alfabetización para acrecentar el poder del cumplimiento de funciones administrativas y políticas. Sin embargo con la caída del imperio, la alfabetización fue erradicada en tal medida que en el año 1000 sólo el uno o el dos por ciento de la población europea sabía leer y escribir. Fuera de Europa se originó una fuerte tradición del libro del Islam, mientras que en China y en India seguía vigente la cultura escrita. En la Europa medieval, los monasterios y las abadías de la iglesia protegieron la escritura pero de manera restringida. Hacia el año 1000, la alfabetización inicia lentamente su emergencia. El establecimiento de las universidades, la invención dela imprenta, el uso de la escritura para transmitir la sucesión de ideas revolucionarias en el renacimiento dieron lugar al desarrollo de habilidades para una alfabetización analítica, creativa e inferencial que permitía comprender y evaluar ideas nuevas aunque sólo un grupo de elites podía adquirir esas habilidades.
A principios del siglo XVI (1500), con la Reforma luterana, la alfabetización comienza a difundirse en Europa, ya que en los países protestantes estimula la lectura de la Biblia. Hacia el 1700 se considera que el treinta o cuarenta por ciento de la población europea sabía leer aunque la alfabetización apenas servía para ciertos propósitos (identificación de palabras o letras). La Revolución industrial con sus formas de producción y los avances de la democratización ampliaron la necesidad de leer y escribir con gran énfasis en el siglo XIX. La enseñanza de la lectura y la escritura se extendió sobre todo en el último tercio de ese siglo cuando se crearon los sistemas formales de educación por efecto de las leyes de educación pública.
En la actualidad, si bien los datos muestran un decrecimiento importante del analfabetismo, en términos absolutos éste llega a nuestros días a valores dramáticos con especial acento en ciertos países de Asia, África, y aunque en menor grado, también en América Latina.

Nivel mínimo, funcional y avanzado:
Hay diferencias que tienen que ver con los alcances de alfabetización dentro de cada país.
Ligada al poder desde su invención, el dominio de la escritura se transformó en un signo de distinción social y cultural. Los investigadores admiten que en todos los países, incluidos los desarrollados, los programas de educación destinados a la población en general sólo se han propuesto cumplir con lo que se denomina la alfabetización funcional. Este es un concepto que se originó en Estados Unidos durante la Primera guerra mundial. En la década del 50, Gray intentó una primera clasificación de los niveles de alfabetización, diferenciando entre las normas mínimas de instrucción y la alfabetización funcional. Estos últimos conceptos fueron cambiando a lo largo del tiempo. Cinco décadas más tarde se han producido cambios trascendentes en cuanto a las expectativas en la alfabetización. El nivel funcional es ahora el que permite leer textos simples, tales como artículos de revistas fáciles y periódicos barriales. El nivel de lectura avanzada refiere a la capacidad de leer textos escritos de manera abstracta, con pensamiento crítico y manejo de recursos para resolver problemas procesando información compleja. La lectura avanzada se vincula a los nuevos conceptos sobre la comprensión que superan la meta de la comprensión pasiva. Se trata del concepto muy evolucionado de la comprensión activa en la que intervienen el autor, el lector, el texto y el contexto.

III. EL LENGUAJE ESCRITO Y LOS ACTOS DE LEER Y ESCRIBIR: 
Nuestra preocupación está fundada en que la escritura tal como por lo general se la concibió hasta el presente, dio lugar a muchas confusiones en la pedagogía. “El problema del lenguaje escrito está muy poco estudiado como tal, es decir, como un sistema especial de símbolos y signos cuyo dominio significa un viraje crítico en todo el desarrollo cultural del niño” (Vigotsky). Y eso se debía a que según él, en las escuelas se promovía hasta tal punto el mecanismo de la lectura que el lenguaje escrito como tal quedaba relegado.
La complejidad del lenguaje escrito:
Presentaremos para analizarlas, algunas definiciones que se refieren a la escritura o lenguaje escrito y otras a la acción de escribir o de leer y escribir:
v  El uso de un sistema de escritura u ortografía por la gente en función de su vida diaria y de la transmisión de su cultura a otras generaciones.
v  El proceso o resultado del registro gráfico a mano o por otros medios, por letras, logogramas u otros símbolos.
v  Conjunto significativo de ideas así expresadas.
v  Sistema de intercomunicaciones humanas por medio de signos convencionales visibles.
*Cardona: la tecnología de la palabra es la más trascendental porque transforma el habla y también el pensamiento.
Comparación entre la lengua oral y la escrita:
“El lenguaje escrito es el reverso del lenguaje oral” (Vigotsky)
Algunas características del lenguaje escrito son:
v  Carece de la espontaneidad e inmediatez del lenguaje oral. Requiere intencionalidad, actividad voluntaria y consciente
v  No dispone de los recursos del lenguaje oral, tales como la entonación, los ademanes, los gestos. Para reemplazarlos son insuficientes los signos de puntuación y es necesario recurrir a un mayor número de palabras y sus combinaciones.
v  No tolera las formas y las estructuras incompletas del lenguaje hablado. Requiere una sintaxis más rigurosa y completa.
v  El interlocutor está ausente, tanto para el que escribe como para el que lee. La situación no es compartida entre el emisor y el receptor como ocurre en el hablante y el oyente.
v  El tema no es siempre compartido por los interlocutores.
v  Contrariamente a la rapidez del ritmo del lenguaje hablado, que no favorece la reflexión, la escritura concentra la atención, conciencia y reflexión del emisor y el receptor.
v  Mientras la lengua hablada se desvanece en el mundo de los sonidos, la escritura se registra y permanece en su soporte.
v  La escritura ayuda a que el lenguaje se desarrolle como actividad más compleja y organizada.
La escritura potencia, organiza y desarrolla la lengua hablada, actúa sobre el pensamiento y sobre la conducta. Los educadores deben tener claridad acerca delas características dela lengua escrita. Al introducir al niño en el lenguaje escrito, lo introducimos en el plano abstracto más elevado del lenguaje.
¿Qué es leer?: El acto de leer fue explicado de distintos modos a lo largo del tiempo. La lengua escrita era vista como una codificación de la lengua oral mediante un número de signos visuales que se correspondían con la sonoridad de las palabras. La lectura fue identificada por siglos con la decodificación. A partir de ciertas condiciones históricas en la época del Renacimiento ciertos grupos sociales de elite comenzaron a practicar una lectura cada vez más analítica e inferencial. Pero en la enseñanza para las grandes mayorías, aun cuando se generalizó, la educación pública se mantenía dentro de las limitaciones del lenguaje hablado sin acceder a la comprensión de la lengua escrita en toda su complejidad. Recién avanzado el siglo XX, progresivamente varias ciencias humanas- psicología, psicolingüística, sociolingüística- investigan el acto de leer más allá de la escritura como objeto de análisis. Más que del producto se ocupan del proceso: qué hace el que lee, sobre todo el niño que aprende a leer.
El acto de leer:
Ejemplos de definiciones:
-         Una interacción entre el lector y el lenguaje escrito a través de la cual el lector llega a reconstruir el mensaje del escritor
-         Pensamiento intencional durante el cual el significado es construido a través de las interacciones entre el texto y el lector
-         Borges: “Toda lectura implica una colaboración y casi una complicidad”
-         Harste: La lectura es un evento social
¿Qué es escribir?  Aunque la escritura es la primera tecnología de la palabra, tal como se dijo, su verdadera naturaleza está en el significado, que es tan independiente de su aspecto gráfico como lo es la palabra de su aspecto sonoro.
IV. LA COMPRENSIÓN DEL LENGUAJE ESCRITO:
No se alcanzará la universalidad de los objetivos de la alfabetización avanzada si no se les enseña a los alumnos a comprender lo que leen desde que se inician en la escuela. Y se dificultará el desarrollo cultural de gran parte de la población: la que queda rezagada o excluida de los beneficios de ese gran invento humano de la escritura que se incorpora al desarrollo integral de la persona.
Evolución del concepto de comprensión: De acuerdo con algunas investigaciones, la expresión “comprensión de la lectura” no se usó hasta finales del siglo XIX. Hasta fines del siglo XVIII se perpetuaba una concepción sobre el proceso de lectura y enseñanza (dominaban los recitados orales de “la voz del autor”, la memorización a través del deletreo, etc.)
La comprensión pasiva: Recién en la tercera década del siglo XIX (1830) comienzan a cuestionarse severamente el deletreo y las prácticas no significativas. Se comienza a hablar expresamente de la significación de la palabra y más aún, de la necesidad de partir de unidades mayores como las oraciones para enseñar a leer, porque la oración es la unidad de expresión del pensamiento. En estos primeros reconocimientos de la importancia de la significación, se supone que el significado reside en el mensaje esperando ser interpretado, y que el mensaje recibido es congruente con el mensaje enviado. Es decir, que el significado se extrae del texto. 
La comprensión activa: “La comprensión es un proceso en el que el lector construye significados interactuando con el texto, a través de la combinación de conocimientos y experiencias previas, información disponible en el texto, interacciones y comunicaciones inmediatas, recordadas o anticipadas”. Se trata ya de una comprensión activa en el intercambio que se produce entre el lector y el autor a través de un texto y en la situación determinada por el propósito del lector, es decir, por la intención, por la necesidad de resolver un problema que tiene cuando aborda un texto. El lector puede ir más lejos y construir significados nuevos que superen los significados expresados por el autor.
Componentes del proceso de comprensión: El lector y su relación con el autor (los lectores construyen significado y pueden llegar a múltiples sentidos a partir del mismo texto según cuáles sean las características personales de cada uno/ El lector y el autor no comparten la situación y el producto escrito permanece estable/ Si el lector contextualizara los textos sólo en su propio tiempo, “la consecuencia sería la “muerte” del autor”), el contexto (los interlocutores no comparten la situación, esta última sólo puede ser recreada con la reconstrucción del contexto. Todo texto es a la vez texto y contexto) y el texto (tipología de los mismos. A través de su forma genera expectativas que disponen al lector para la comprensión de distintas variedades discursivas)
Enseñanza de estrategias: Tal vez no se pueda enseñar la comprensión, pero se puede y se debe enseñar estrategias para la comprensión aunque no como dogmas que se imponen o como recetas que se aplican sin fundamentos, ni tampoco como técnicas aisladas. El docente debe enseñar con responsabilidad. La comprensión es la esencia de la lectura.  
VIII. EL CONCEPTO DE ALFABETIZACIÓN TEMPRANA
Cuando surgieron los sistemas formales de educación, se creía que había una edad para iniciar el aprendizaje de la lectura y la escritura. También se creía que la alfabetización se iniciaba en la escuela. Se sabe ahora, gracias a investigaciones científicas, que los primeros años de la vida de los niños constituyen el período más importante para el desarrollo de la alfabetización.
La madurez para la lectura: Se hablaba de una madurez para la lectura que nunca estuvo bien definida. Se realizaban tests predictivos. Sedaba por aceptada una capacidad intelectual correspondiente a 6 años (sin definirla). Según los resultados de los mismos, los niños eran separados en tres grupos: los que aprenderían en seis meses, los que aprenderían en un año y los que no aprenderían. Se separaba a los niños en clases (a, b y c). El aprestamiento: Se consideró conveniente favorecer la madurez mediante la ejercitación funcional, y así se configuró el llamado aprestamiento (ejercicios de recortado, “picado”, organización corporal, de clasificación, correspondencia y seriación – bajo una arbitraria interpretación de Piaget-)





Resumen de "Desarrollo de la alfabetización y psicogénesis" de Emilia Ferreiro

Módulo 2
Desarrollo de la alfabetización y psicogénesis
Emilia Ferreiro

Este capítulo resume las principales conclusiones de varios años de investigación sobre el desarrollo de la alfabetización en los niños. Se trata de una investigación básica de los sistemas de interpretación que los niños construyen para entender la representación alfabética del lenguaje. Fueron realizadas principalmente en Argentina y México, con niños cuya lengua materna es el castellano (primeros resultados publicados en: 1979).
Los niños hispanohablantes enfrentan dificultades específicas para comprender la naturaleza alfabética del sistema de escritura. Esas dificultades no se eliminan por la relativa simplicidad de la correspondencia letra/sonido, ya que son anteriores a los principios alfabéticos. Esta es la razón por la cual dificultades similares y a veces idénticas se presentan en niños que hablan otras lenguas y que están tratando de aprender otras ortografías.

Aspectos básicos del marco teórico:
1)       Nosotros estudiamos las actividades de producción en los niños pero nuestro principal interés no es la escritura como tal. Estudiamos las actividades de interpretación pero nuestro principal interés no es la lectura como tal. El objetivo primordial ha sido entender la evolución de los sistemas de ideas que los niños construyen sobre la naturaleza de ese objeto social que es el sistema de escritura. Se estudió su competencia y no su desempeño, considerando su evolución desde un punto de vista constructivista.
2)       Los hallazgos ratifican principios generales de la teoría de Piaget: * Los niños no son sólo sujetos de aprendizaje, sino también sujetos de conocimiento. Eso significa que el sistema de escritura se convierte en un objeto de conocimiento que puede ser caracterizado como tal. *Para adquirir conocimiento sobre el sistema de escritura los niños proceden de modo similar a otros dominios del conocimiento, tratan de asimilar información suministrada por el medio ambiente, pero cuando la información nueva es imposible de asimilar, con mucha frecuencia se ven obligados a rechazarla. Experimentan con el objeto para comprender sus propiedades, para poner a prueba sus hipótesis, piden información y tratan de dar sentido al conjunto de datos que han recogido, etc. * Es precisamente la búsqueda de coherencia lo que hace que los niños construyan sistemas interpretativos en una secuencia ordenada. Esos sistemas constituyen algo así como las “teorías infantiles” sobre la naturaleza y función del sistema de escritura. *Esos sistemas actúan como sistemas asimilatorios a través de los cuales la información es interpretada, permitiendo a los niños dar sentido a sus experiencias con la escritura y con sus usuarios. * Cuando la nueva información invalida reiteradamente el esquema, los niños tienen que entrar en un proceso de cambio conceptual. La otra razón para hacerlo es la necesidad de encontrar coherencia interna: por ejemplo cuando los resultados obtenidos al aplicar dos esquemas diferentes llevan a soluciones contradictorias.
El desarrollo de la alfabetización como proceso psicogenético:
Se hará referencia a las producciones escritas de los niños para esbozar el desarrollo de sus competencias. La forma de examinar las mismas no se limita a las marcas escritas que los niños producen sino que incluimos todo el proceso de construcción: las intenciones, los comentarios y modificaciones introducidas durante la misma escritura, y la interpretación que hace el niño de lo que escribe.
Podemos distinguir tres grandes niveles del desarrollo:
PRIMER NIVEL: Al comienzo de éste, los niños buscan criterios para distinguir entre los dos modos básicos de representación gráfica: el dibujo y la escritura. Después de una serie de exploraciones, los niños llegan a la siguiente conclusión: no es el tipo de líneas lo que permite distinguir lo mencionado. La diferencia está en el modo en que están organizadas. Cuando dibujamos, las líneas se organizan siguiendo el contorno de los objetos. Cuando escribimos, las mismas líneas no lo hacen, estamos fuera del dominio de lo icónico. Con esa distinción, los niños reconocen muy rápidamente dos de las características básicas de cualquier sistema: la linealidad y la arbitrariedad de las formas. Otro gran avance de este primer nivel es considerar las cadenas de letras como objetos sustitutos (función: representar a otros objetos).
Estas dos adquisiciones son permanentes: serán luego integradas en sistemas más complejos. Una vez que se han diferenciado estos dos modos de representación, surgen nuevos problemas. Los niños necesitan ahora descubrir de qué manera el dibujo y la escritura se relacionan. Este es resuelto con un principio organizador: las letras se usan para representar una propiedad de los objetos del mundo, que el dibujo no tiene capacidad de representar: sus nombres. Dado que las letras representan los nombres, los niños comienzan a examinar de qué manera las letras se organizan para representar adecuadamente los nombres. Por lo tanto empiezan a considerar cuáles son las condiciones que una escritura debe tener para ser una buena representación del objeto: para ser interpretable, legible o capaz de decir algo. A partir de este momento, los niños empiezan a enfrentarse con problemas que se organizan en dos grandes direcciones:
Cuantitativa: ¿Cuántas letras tiene que haber en una escritura para que sea legible? (principio de la cantidad mínima). Los niños hispanohablantes eligen tres como el número ideal de letras. Si hay tres letras ordenadas de modo lineal están seguros de que ahí debe “decir algo”
Pero esa condición cuantitativa no es suficiente para tener una buena representación de una palabra, según las conceptualizaciones delos niños. También debe estar presente una condición…
Cualitativa: las letras deben ser diferentes. Si la escritura presenta la misma letra todo el tiempo, no consideran que la cadena sea legible (principio de las variaciones cualitativas internas)
Con estos dos principios organizadores, los niños están en condiciones de considerar cada escritura y decidir si se trata de algo legible o se trata solamente de una serie de letras que no constituye la representación escrita de una palabra. Sin embargo aún no están en condiciones de considerar un conjunto de cadenas escritas para descubrir qué criterios son buenos para representar diferencias de significado.
SEGUNDO NIVEL: Un control progresivo entre las variaciones cualitativas y cuantitativas lleva a la construcción de modos de diferenciación entre escrituras. Este es uno de los principales logros de este segundo nivel. Los niños empiezan a buscar en las cadenas escritas, diferencias objetivas que justifiquen interpretaciones diferentes para así sustentar sus diferentes intenciones. Como empiezan a darse cuenta de que dos cadenas de letras idénticas no pueden decir nombres diferentes, se enfrentan a un nuevo problema: ¿cómo crear diferenciaciones gráficas que posibiliten interpretaciones diferentes? Así es como trabajan con el eje cuantitativo, cualitativo o ambos.
En este momento los niños operan con el signo lingüístico en su totalidad. Ya que se ocupan del significado, los niños tratan a veces deponer a prueba la siguiente hipótesis: quizás las variaciones en el número de letras estén relacionadas con las variaciones en los aspectos cuantificables de los objetos referidos (más letras si el objeto es grande, y menos si es pequeño, etc.) Otra posibilidad en la búsqueda de un modo razonable de controlar las variaciones cuantitativas es establecer una cantidad máxima y una mínima de letras para cualquier palabra, y así crear diferenciaciones dentro de ese rango (en éste caso el contexto de las otras palabras será el que determine el modo de escribir alguna).
La diferenciación también puede crearse trabajando sobre el eje cualitativo: *Si el niño ya posee un repertorio de formas gráficas puede utilizar letras diferentes para diferentes palabras (sin cambiar necesariamente la cantidad) *Si el niño tiene un repertorio limitado de formas gráficas, puede cambiar sólo una o dos letras manteniendo constantes las demás* Si cuenta con un repertorio limitado puede intentar obtener representaciones diferentes cambiando la posición de las mismas letras en el orden lineal.
Los niños también pueden intentar manejar variaciones cualitativas y cuantitativas al mismo tiempo.
Los principios previamente construidos permanecen sin cambios. La cantidad mínima y las variaciones cualitativas internas siguen regulando la construcción de una representación escrita. Sin embargo se ha agregado la construcción de un sistema de variaciones que integra los anteriores pero permite un tipo de comparación inter-relacional.
TERCER NIVEL: Este corresponde a la fonetización de la representación escrita. Los niños hispanohablantes construyen tres hipótesis bien diferenciadas durante el período que caracteriza este nivel: silábico, silábico alfabética y alfabética.
El acceso al nivel de fonetización es preparado por una gran cantidad de información que los niños reciben del ambiente. Una de las escrituras más importantes en el desarrollo es la del propio nombre. Algunos llegan a la hipótesis silábica sólo con un control cuantitativo de sus producciones. Ponen tantas letras como sílabas, pero cualquier letra para cualquier sílaba. Otros arriban a la hipótesis silábica con algún conocimiento sobre las letras particulares que pueden usarse para representar una sílaba determinada. Así, desde el punto de vista cualitativo, durante el subnivel silábico, los niños suelen empezar a buscar letras similares para escribir segmentos sonoros similares delas palabras. Desde el punto de vista cognitivo, la hipótesis silábica representa el primer intento para resolver un problema muy importante y general, el de la relación entre el todo- la cadena escrita- y las partes constituyentes –las letras-.
Aunque esta hipótesis constituye un intento organizador satisfactorio, resulta repetidamente invalidada por la escritura tal como existe en el ambiente externo y por las producciones de los adultos. Sin abandonar totalmente esa hipótesis los niños empiezan a probar otra (silábico-alfabética) donde algunas letras todavía ocupen el lugar de las sílabas, mientras que otras ocupan el lugar de unidades sonoras menores (fonemas)
Cuando los niños finalmente arriban al tercer subnivel – la hipótesis alfabética- han entendido la naturaleza intrínseca el sistema pero aún no pueden manejar los rasgos ortográficos. Han comprendido que similitud sonora implica similitud de letras y que las diferencias sonoras suponen diferentes letras.  
Desde luego, este no es el final del desarrollo de la alfabetización. Es el punto de llegada del nivel precedente y al mismo tiempo punto de partida de nuevos desarrollos.
Implicaciones pedagógicas:
El conocimiento de la evolución psicológica del sistema de escritura es esencial para que maestros, psicólogos, etc. Puedan evaluar los avances de los niños, y lo que es más aún importante, puedan ver signos de evolución que de otro modo pasarían desapercibidos. Muchas cosas no son observables cuando no tenemos una buena teoría para interpretarlas.
Sin embargo el hecho de conocer no es suficiente. Tomar en serio las consecuencias del desarrollo psicogenético significa colocar a los niños con sus esquemas de asimilación en el centro del proceso de aprendizaje y tomar en cuenta que los niños aprenden en situaciones sociales. Significa aceptar que todos son capaces de leer y escribir, cada uno según su propio nivel, incluido el propio maestro. Implica también entender las respuestas o preguntas aparentemente extrañas y actuar de acuerdo con los problemas con los que los niños se enfrentan en momentos cruciales de su desarrollo.
Conocer la psicogénesis de la escritura no implica permanecer estáticos esperando que surja el nuevo nivel, sino que se trata de que la escuela se responsabilice y ofrezca a los niños experiencias con la lengua escrita que los padres no están en condiciones de brindar.
Es necesario pensar en las situaciones escolares en términos de condiciones ambientales de alfabetización y no sólo en términos de métodos de enseñanza. Es indispensable reflexionar acerca de las prácticas escolares que presentan el sistema de escritura. Por lo general lo presentan como un objeto de contemplación donde el niño se convierte en un receptor mecánico.
No hay práctica pedagógica neutra. No puede eludirse la obligación de reflexionar sobre cómo concebimos al objeto del proceso de conocimiento y al proceso de conocimiento como tal cuando hablamos de lo escolar.

La psicogénesis de la lengua escrita- Una revolución en la alfabetización inicial
Diana Grunfeld
Las investigaciones psicolingüísticas basadas en el marco conceptual de la psicología genética, se inició un movimiento fundamental en la enseñanza de la lectura y la escritura. Sus repercusiones en la didáctica suscitaron gran interés por parte de los educadores, una revolución conceptual en la manera de comprender el proceso de aprendizaje y la enseñanza de tales conocimientos.
Como todo conocimiento revolucionario, esta teoría genera y continúa generando polémica en diversos campos. Por otro lado, puede generar interpretaciones alejadas de los planteamientos que se intentan promover. Por ejemplo, concebir como contenidos de enseñanza los niveles de conceptualización elaborados por Ferreiro y otros, o bien establecer una hora específica para trabajar ejercicios de lectoescritura; limitar el rol docente a un mero espectador, etc.
Actualmente, luego de más de veinte años, la perspectiva psicogenética puede explicar de manera cada vez más ajustada las ideas de los niños acerca de la escritura. En este artículo se tratará de explicar el aporte fundamental delas investigaciones mencionadas y cómo a partir de ellas se han elaborado conceptualizaciones sobre las prácticas que han permitido que extensos grupos poblacionales muy desfavorecidos hayan alcanzado niveles de alfabetización que históricamente parecían privativos de otros sectores.

Lo que las investigaciones permitieron conocer acerca del sujeto de aprendizaje:
Permitió comprender que a propósito de la escritura, el niño se formula preguntas acerca de ese objeto, busca regularidades, compara y construye teorías, que les son útiles en ciertos momentos y que abandona luego; pone a prueba sus anticipaciones, categoriza datos, revisa sus teorías, y reformula sus hipótesis. Conocer lo que los niños sabían fue una revelación ineludible para quienes todavía no habían abierto las puertas del jardín a la lengua escrita. Además, llevó a gran parte de la comunidad educativa a interesarse por comprender la lógica interna que caracterizaba esos modos de organización, es decir, los procesos de construcción del conocimiento en este campo específico. Pasó a ser más relevante lo que quiso representar y las maneras utilizadas para crear diferenciaciones entre las palabras que la calidad del trazado, la orientación y la distribución dela hoja, etc. Lo que no significaba que estos aspectos no fueran necesarios en el proceso, pero se advertía la diferencia en el nivel de complejidad involucrado en cada uno de ellos. Develar que el conocimiento de las letras es un proceso necesario pero no suficiente para aprender a leer y escribir, que leer es mucho más que sonorizarlas letras y escribir mucho más que graficar sonidos fueron formulaciones teóricas de gran impacto. Muchas nociones de la teoría de Piaget pudieron resignificarse en este campo específico (conflicto cognitivo, esquemas de asimilación, errores constructivos, etc.).

Y lo que permitieron conocer acerca del objeto de conocimiento:
Se pasó de una visión puramente instrumental donde la escritura era considerada una técnica de transcripción y la lectura una de decodificación, a elevar el rango a “objeto de pensamiento” con una doble visión de objetos acerca de los cuales se piensa y objetos que permiten pensar acerca de lo representado por ellos mismos.
Las investigaciones aportaron un marco científico a lo que era una intuición: dejar atrás el objeto lengua estereotipado, descontextualizado, sin sentido, de la enseñanza tradicional, para que saliera a la luz la lengua escrita como objeto social y cultural usado con los fines de la comunicación.
Además, las investigaciones permitieron ver al objeto de conocimiento en toda su complejidad y por el otro comprender que los niños podían asimilarlo con toda esa complejidad. A su vez, profundizar en los estudios sobre la lectura ayudaba a concebir de otra manera lo que era leer y qué estrategias se ponen en juego en el actor lector. Los estudios sobre el proceso de escritura, mostraron la complejidad de esta actividad y las instancias de reflexión necesarias para integrar textos coherentes y cohesivos.

Lo que estas investigaciones aportaron a los docentes:
En primer lugar puede decirse que permitieron a los maestros observar a los niños desde otros esquemas conceptuales. Posibilitaron resignificar las producciones de los niños y valorar respuestas no convencionales. Por primera vez, estos intentos iniciales de escritura podían ser considerados en términos positivos: qué aspectos ya están construidos y cuáles faltan. Los docentes comenzaron a transformar su rol (de ser meros transmisores a plantear problemas y coordinar interacciones que se produjeron entre los niños y el objeto a conocer, etc.): los niños aparecen como protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
Conociendo el proceso, el maestro no responderá siempre lo mismo ante planteamientos que tienen la apariencia de ser iguales. El intercambio entre el grupo de niños se tornó relevante, lo cual no sólo favorece avances sustanciales en las conceptualizaciones sino que permiten el desarrollo de un pensamiento más autónomo, reflexivo y crítico en sus alumnos.

Lo que las investigaciones revelaron a la institución escolar:
Permitió tomar conciencia de que buena parte de las razones del fracaso escolar obedecen a condiciones que son responsabilidad del sistema educativo. Las investigaciones redimensionaron el problema de la educación precisando mejor lo que significa una alfabetización de buena calidad. Replantearon el objetivo de la misma: comprensión del modo de representación del lenguaje que corresponde a un sistema alfabético de escritura y revitalizaron las prácticas sociales de lectura y escritura en el contexto escolar. Además, los diferentes niveles de conceptualización en un grupo de clase evidenciaron otro concepto: el de la diversidad. La institución tuvo una vez más la ocasión de comprobar que para que la igualdad de oportunidades fuera efectiva debía ofrecer proyectos educativos de calidad, sobre todo a aquellos que menos oportunidades tenían de interactuar con un medio alfabetizado.

La perspectiva didáctica:
La propuesta didáctica elaborada desde esta concepción teórica toma en cuenta tres ejes fundamentales:
1)       El objeto de conocimiento: en tanto es necesario respetar la lengua escrita como un objeto social y cultural que se desarrolla a partir de la necesidad de comunicación de las personas.
2)       El sujeto de aprendizaje: es fundamental tener en cuenta las ideas de los niños y sus transformaciones sobre los objetos de conocimiento.
3)       La enseñanza: como un aspecto fundamental del acto pedagógico que opera como mediadora entre los sujetos en relación con el conocimiento.
También se basa en ciertos principios básicos:
o    Creación de un clima de confianza, respeto y cooperación
o    Propuestas de actividades que planteen problemas
o    Propuestas de situaciones reales de comunicación
o    Trabajar con el lenguaje escrito y el sistema de escritura: no es necesario que el niño sea alfabético para producir o leer textos.
o    Diversidad: en cuanto a las situaciones didácticas, los tipos de textos abordados, los propósitos que guían las situaciones de escritura y lectura y sus destinatarios, las acciones adoptadas por los niños como usuarios de texto- escribir, leer, escuchar- dictar, etc.-, las modalidades organizativas abordadas con respecto al tratamiento de los contenidos y en cuanto a la organización del grupo.
o    Continuidad: entender el aprendizaje como proceso que se da a través de aproximaciones sucesivas
Las acciones de los niños frente a los textos en relación con la escritura: Los niños: escriben por sí mismos- escriben a través de la mano del docente- toman apuntes- copian
La intervención docente en relación con la lectura: dependen siempre de las respuestas de los niños en el momento de intervenir, el docente realiza los ajustes a las posibles formas de participar que había previsto, desestima aquellas que no pueden ajustarse a la dinámica que se establece en la clase y agrega otras intervenciones que aunque no previó, considera necesarias. Interviene realizando preguntas de tipo exploratorio como también de justificación; guía las anticipaciones de los niños; favorece la reflexión acerca del contenido de los textos; no valida las respuestas correctas de forma inmediata; contrargumenta; sistematiza los aportes de cada alumno y devuelve la información al grupo,  etc.
En el proceso de toma de decisión, el docente debe resolver una serie de tensiones:
o    Distinguir entre lo que es un problema para el docente y uno para los niños
o    Decidir cuándo una intervención es apresurada o por el contrario, lábil
o    Tomar en cuenta tanto el punto de partida, como los propósitos didácticos
o    Capitalizar la riqueza de la diversidad de opiniones evitando el riesgo de la descentración del propósito didáctico

o    Compatibilizar la amplitud de los aspectos a considerar y la tiranía del tiempo didáctico